lunes, 24 de noviembre de 2014

Escuchando al mundo: divagando



Escucho al mundo y por eso escribo. O quizá, al escribir, escucho al mundo. Escribo palabras de todo tipo: luna, rayo, noche, estrellas, corrupción, rutina, libertad, sonrisa, alineación, hipocresía, ilusión, lágrimas, tristeza…y todas sé que se resumen en una: Vida, Vida, Vida….


Escucho , pero como en cualquier conversación, me quedo solo con aquello que acompaña mi ánimo , aquello que quiero escuchar, así que voy a intentar solo escuchar las palabras bellas y aquellas que animan a la sonrisa a asomarse a mi rostro.


No llega esta sonrisa hasta el fondo de mí, pero bueno, pienso que mejor una medio sonrisa que una media lágrima. Me gustaría que llegara hasta el fondo. Ya sabes, esas sonrisas que cuando la tienes, el mundo entero no puede menos que sonreír contigo porque tienen ese efecto contagio tan similar al de las lágrimas. A veces , cuando la alegría madruga más que yo, me levanto sonriendo.  Esos días me considero muy afortunada.


Es cierto que a veces escuchas solo las palabras oscuras y tenebrosas. Eso es porque dejaste el miedo que hablar. El miedo puede estar ahí, como todas las emociones, pero es mejor aprender a tenerlo bien amordazado. A veces puedes conseguirlo con una sola mirada ( yo , además, gruño, pero no se lo digas a nadie)


No me gusta este cambio en mí. Hace mucho que no bailo por dentro, y estoy ahí, atrapada en la rutina y en mis penas particulares. Demoro  disolverlas en la nada por pereza , por miedo a enfrentarme a cosas y a cambios.  Creo que a muchos nos pasa eso, o no. No sé. Hace mucho que no miro a nadie por dentro. Debería hacerlo. La posición estoica hacia las cosa está bien de vez en cuando pero creo que no como modo de vida. Debería hacer algo al respecto. Quizá mañana. O no. Quién sabe
En fin, solo entré al folio en blanco a divagar un poco  , un poco triste y alegre a la vez. Estar vivo es motivo de alegría , y triste, no sé. Quizá porque el otro leí unos versos de un poeta Sirio, Adonis es su seudónimo:


Danza es el viento
Y todas las cosas
Salones de baile.



Y me sentí triste porque en el pasado hubiera sonreído con complacencia, por verme reflejada en los versos. Pero ahora a esa sensación descrita la miro con melancolía.
En fin.




2 comentarios:

  1. Más que aprender a amordazar el miedo, creo que hay que intentar dominarlo, para luego verlo diluirse entre los recuerdos de un pasado que quizás nos perturba. Vencer el dolor es salir victorioso de la principal de las contiendas.
    Un fuerte abrazo.
    P.d
    espero tu foto para la tarjeta!
    =)

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