viernes, 21 de agosto de 2026

Demasiado Grande

 

Debo ser demasiado grande,
el universo no sabe dónde
instalarme.

Hago todo lo posible, de verdad.
Me pliego una y otra vez
sobre mí misma,
como si pudiera doblarme
hasta desaparecer.

Y aun así,
sigo sin caber.

Entonces empiezo a deshacerme
poco a poco.
Aquí renuncio a las lágrimas,
allá a la risa.
Dejo la escritura en algún rincón
y más tarde abandono también
el sentir.

Y vuelvo a intentarlo.

Intento parecer que no estoy,
que no existo,
que no ocupo nada.

Pero incluso cuando ya casi no queda nada de mí,
sigo sin poder existir
en ningún sitio,
en ningún tiempo.

Ya solo soy
una pequeña bola de papel
apretada entre mis propias manos.

Y el mundo,
con su realidad,
tan imperativa y arrogante,
me encuentra en mi escondite.

Me despliega.
Me mira.

Y vuelve a echarme.




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